{"id":1484,"date":"2023-12-09T09:39:12","date_gmt":"2023-12-09T12:39:12","guid":{"rendered":"http:\/\/economistaflaite.com\/?p=1484"},"modified":"2023-12-09T09:53:03","modified_gmt":"2023-12-09T12:53:03","slug":"la-estragia-cloward-piven-version-original","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economistaflaite.com\/index.php\/2023\/12\/09\/la-estragia-cloward-piven-version-original\/","title":{"rendered":"La Estragia Cloward-Piven, versi\u00f3n original."},"content":{"rendered":"\n<p>Los soci\u00f3logos neo marxistas Richard Cloward y Frances Fox Piven publicaron varios trabajos influyentes, incluyendo su art\u00edculo de 1966 en el peri\u00f3dico \u201cprogresista\u201d  \u2018The Nation\u2019, donde presentaron lo que hoy se conoce como la \u201cEstrategia Cloward-Piven\u201d. Esta estrategia propon\u00eda que la movilizaci\u00f3n de los pobres para aplicar en masa a los programas de bienestar social podr\u00eda provocar una crisis en el sistema, llevando a reformas significativas que derivar\u00edan en el establecimiento de una renta b\u00e1sica universal garantizada por el Estado. <\/p>\n\n\n\n<p>La versi\u00f3n moderna de la estrategia Cloward-Pivens es una generalizaci\u00f3n de esta estrategia publicada en 1966. (Ver <a href=\"https:\/\/economistaflaite.com\/index.php\/2023\/12\/09\/la-estrategia-cloward-piven\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Estrategia Cloward-Pivens<\/a> ).<\/p>\n\n\n\n<p>En Julio 2015 Fox Piven hace una introducci\u00f3n al art\u00edculo original. Aqu\u00ed una traducci\u00f3n de la introducci\u00f3n y el <a href=\"https:\/\/www.thenation.com\/article\/archive\/weight-poor-strategy-end-poverty\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">art\u00edculo original<\/a> que en su \u00e9poca fue tremendamente popular entre grupos activistas de izquierda y vendi\u00f3 m\u00e1s de 30.000 copias. <\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n <\/h1>\n\n\n\n<p><strong><em>Una estrategia masiva para reclutar a los pobres en las listas de asistencia social crear\u00eda una crisis pol\u00edtica que podr\u00eda resultar en legislaci\u00f3n que ponga fin a la pobreza.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fox Piven ha contribuido con una nueva introducci\u00f3n al revolucionario art\u00edculo de 1966 que escribi\u00f3 con Richard Cloward, &#8220;El Peso de los Pobres: Una Estrategia para Acabar con la Pobreza&#8221;.<br \/>Para mediados de la d\u00e9cada de 1960, era evidente que el Movimiento por la Libertad de los Negros se hab\u00eda extendido a las grandes ciudades estadounidenses, llevado por la gran migraci\u00f3n de negros fuera del Sur rural. Con ese cambio, el movimiento tambi\u00e9n cambi\u00f3: comenz\u00f3 a enfocarse menos en la negaci\u00f3n abierta de los derechos civiles que caracterizaba al Sur de Jim Crow, y m\u00e1s en las privaciones econ\u00f3micas persistentes que manten\u00edan a tantos de los nuevos migrantes desesperadamente pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Una Estrategia para Acabar con la Pobreza&#8221;, que escrib\u00ed con Richard Cloward, fue influenciada por el cambio de enfoque del Movimiento. Intentamos analizar el contexto institucional en el que se encontraban los pobres minoritarios, desde las distorsiones de los programas de bienestar del New Deal que les negaban asistencia, hasta las limitaciones fiscales urbanas y los conflictos intergrupales que paralizaban los gobiernos locales, hasta las posibilidades de que los movimientos basados en lo local pudieran provocar reformas creando problemas que repercut\u00edan hacia arriba en el sistema federal de subvenciones. Nuestro objetivo no era, como m\u00e1s tarde acusaron cr\u00edticos del tipo de Glenn Beck, proponer una estrategia para derribar el capitalismo estadounidense. No \u00e9ramos tan ambiciosos. Pero s\u00ed pensamos que los pobres minoritarios y sus aliados podr\u00edan crear suficiente disturbio para forzar reformas en los programas estadounidenses de apoyo de ingresos monetarios. Y no est\u00e1bamos del todo equivocados.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972, la administraci\u00f3n Nixon se moviliz\u00f3 para aliviar las presiones fiscales y pol\u00edticas sobre los gobiernos locales y estatales que eran el resultado del aumento en las listas de asistencia social. (De hecho, por un momento Nixon incluso abraz\u00f3 la idea de una renta b\u00e1sica universal garantizada por el Estado.) Pero la administraci\u00f3n evit\u00f3 el programa de Ayuda a Familias con Hijos Dependientes, que era el foco de la pol\u00edtica de los pobres, y en cambio federaliz\u00f3 los programas que proporcionaban asistencia a los ancianos, ciegos y discapacitados. A\u00fan as\u00ed, continuamos valorando &#8220;Una Estrategia para Acabar con la Pobreza&#8221; no tanto porque se hubiera demostrado correcta, sino porque al menos hab\u00edamos intentado abordar los dif\u00edciles problemas estrat\u00e9gicos que enfrentaba un movimiento urbano de personas pobres en un sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico centralizado.<br \/>Este es, por supuesto, el problema estrat\u00e9gico de los movimientos por salarios m\u00e1s altos y una polic\u00eda m\u00e1s moderada que se est\u00e1n extendiendo en Estados Unidos hoy en d\u00eda. Los movimientos de protesta son necesariamente locales, ya sea en Ferguson o en Atenas, porque es ah\u00ed donde la gente est\u00e1 concentrada, donde forman relaciones y experimentan sus agravios. Pero para lograr victorias, estas protestas locales tienen que crear disturbios que amenacen a veces lejanos centros de poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. As\u00ed es como a veces ganamos reformas profundas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El peso de los pobres: Una estrategia para eliminar la pobreza.<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo pueden organizarse los pobres para exigir alivio de la pobreza? \u00bfC\u00f3mo puede desarrollarse un movimiento de amplia base y detenerse el actual desorden de las fuerzas activistas? Estas preguntas confrontan y confunden a los activistas hoy en d\u00eda. Nuestro prop\u00f3sito es avanzar en una estrategia que ofrezca la base para una convergencia de organizaciones de derechos civiles, grupos militantes contra la pobreza y los pobres. Si esta estrategia se implementara, resultar\u00eda una crisis pol\u00edtica que podr\u00eda conducir a legislaci\u00f3n para una renta anual garantizada por el Estado y as\u00ed poner fin a la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia se basa en el hecho de que existe una gran discrepancia entre los beneficios a los que las personas tienen derecho bajo los programas de bienestar p\u00fablico y las sumas que realmente reciben. Esta brecha no se reconoce en una sociedad que est\u00e1 completamente, y con rectitud, orientada a sacar a la gente de las listas de asistencia social. Es ampliamente conocido, por ejemplo, que casi 8 millones de personas (la mitad de ellas blancas) subsisten actualmente gracias al bienestar social, pero no es generalmente conocido que por cada persona en las listas, al menos otra probablemente cumple con los criterios de elegibilidad existentes pero no est\u00e1 obteniendo asistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La discrepancia no es un accidente derivado de la ineficiencia burocr\u00e1tica; m\u00e1s bien, es una caracter\u00edstica integral del sistema de bienestar, que, si se desaf\u00eda, precipitar\u00eda una profunda crisis financiera y pol\u00edtica. La fuerza para ese desaf\u00edo, y la estrategia que proponemos, es una campa\u00f1a masiva para reclutar a los pobres en las listas de asistencia social.<\/p>\n\n\n\n<p>La distribuci\u00f3n de la asistencia p\u00fablica ha sido una responsabilidad local y estatal, y eso explica en gran parte el car\u00e1cter abismal de las pr\u00e1cticas de bienestar. A pesar de la creciente participaci\u00f3n de agencias federales en arreglos de supervisi\u00f3n y reembolso, las fuerzas comunitarias estatales y locales siguen siendo decisivas. Los pobres son m\u00e1s visibles y cercanos en la comunidad local; el antagonismo hacia ellos (y hacia las agencias que est\u00e1n implicadas con ellos) siempre ha sido, por lo tanto, m\u00e1s intenso localmente que a nivel federal. En los \u00faltimos a\u00f1os, las comunidades locales han sentido cada vez m\u00e1s fricci\u00f3n de clase y \u00e9tnica generada por la competencia por vecindarios, escuelas, trabajos y poder pol\u00edtico. Los sistemas de bienestar p\u00fablico est\u00e1n bajo el constante estr\u00e9s del conflicto y la oposici\u00f3n, agudizados solo por el aumento de los costos para las localidades de la ayuda p\u00fablica. Y, para adaptarse a esta presi\u00f3n, la pr\u00e1ctica de bienestar en todas partes se ha vuelto m\u00e1s restrictiva que la ley de bienestar; gran parte del tiempo roza la ilegalidad. As\u00ed, los sistemas de bienestar p\u00fablico intentan mantener sus presupuestos bajos y sus listas cortas al no informar a la gente sobre los derechos disponibles para ellos; al intimidarlos y avergonzarlos hasta el punto de que dudan en solicitar o presionar reclamos, y al negar arbitrariamente beneficios a aquellos que son elegibles. Una serie de campa\u00f1as de bienestar en grandes ciudades, creemos, impulsar\u00eda acciones en un nuevo programa federal para distribuir ingresos, eliminando el actual sistema de bienestar p\u00fablico y aliviando la pobreza abyecta que perpet\u00faa. Campa\u00f1as generalizadas para registrar a los pobres elegibles para la ayuda de bienestar, y para ayudar a los beneficiarios existentes a obtener sus beneficios completos, producir\u00edan una interrupci\u00f3n burocr\u00e1tica en las agencias de bienestar y una interrupci\u00f3n fiscal en los gobiernos locales y estatales. Estas interrupciones generar\u00edan graves tensiones pol\u00edticas y profundizar\u00edan las divisiones existentes entre los elementos de la coalici\u00f3n dem\u00f3crata de las grandes ciudades: la clase media blanca restante, los grupos \u00e9tnicos de la clase trabajadora blanca y los pobres minoritarios en crecimiento. Para evitar un debilitamiento adicional de esa coalici\u00f3n hist\u00f3rica, una administraci\u00f3n dem\u00f3crata nacional se ver\u00eda obligada a avanzar en una soluci\u00f3n federal a la pobreza que anular\u00eda los fracasos locales de bienestar, los conflictos locales de clase y raza y los dilemas locales de ingresos. Por la interrupci\u00f3n interna de las pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas locales, por el furor sobre la pobreza del bienestar p\u00fablico y por el colapso de los arreglos financieros actuales, se pueden generar poderosas fuerzas para reformas econ\u00f3micas importantes a nivel nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo final de esta estrategia, erradicar la pobreza estableciendo una renta b\u00e1sica universal garantizada por el Estado, ser\u00e1 cuestionado por algunos. Debido a que el ideal de la movilidad social y econ\u00f3mica individual tiene ra\u00edces profundas, incluso los activistas parecen reacios a pedir programas nacionales para eliminar la pobreza mediante la redistribuci\u00f3n directa de rentas. En cambio, se exigen programas que permitan a las personas ser econ\u00f3micamente competitivas. Pero tales programas no son \u00fatiles para millones de pobres de hoy. Por ejemplo, un tercio de los 35 millones de estadounidenses pobres est\u00e1n en familias encabezadas por mujeres; estas jefas de familia no pueden ser ayudadas apreciablemente por la recualificaci\u00f3n laboral, salarios m\u00ednimos m\u00e1s altos, tasas aceleradas de crecimiento econ\u00f3mico o empleo en proyectos de obras p\u00fablicas. Tampoco pueden los 5 millones de ancianos que son pobres, ni aquellos cuya pobreza resulta de la mala salud del sost\u00e9n de la familia. Los programas para mejorar la movilidad individual beneficiar\u00e1n principalmente a los muy j\u00f3venes, si no a los a\u00fan no nacidos. La movilidad individual no es una respuesta a la pregunta de c\u00f3mo abolir el problema masivo de la pobreza ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca ha sido la respuesta completa. Si muchas personas en el pasado han encontrado su camino para salir de la pobreza por la v\u00eda de la movilidad individual, muchas otras han tomado una ruta diferente. El trabajo organizado se destaca como un ejemplo importante. Aunque muchos trabajadores estadounidenses nunca renunciaron a sus sue\u00f1os de logro individual, aceptaron y practicaron el principio de que cada uno solo puede beneficiarse a medida que se eleva el estatus de los trabajadores en conjunto. Negociaron por la movilidad colectiva, no por la movilidad individual; para promover su fortuna en conjunto, no para promover las perspectivas de un trabajador sobre otro. Y si cada uno finalmente se encontr\u00f3 a s\u00ed mismo en la misma relaci\u00f3n econ\u00f3mica relativa a sus compa\u00f1eros, como cuando comenz\u00f3, estaba claro que todos estaban infinitamente mejor. Ese hecho ha sostenido al movimiento laboral frente a la contracorriente del ideal del logro individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero muchos de los pobres contempor\u00e1neos no saldr\u00e1n de la pobreza organiz\u00e1ndose para negociar colectivamente. O no est\u00e1n en la fuerza laboral o est\u00e1n en ocupaciones tan marginales y dispersas (por ejemplo, empleadas dom\u00e9sticas) que es extremadamente dif\u00edcil organizarlos. En comparaci\u00f3n con otros grupos, entonces, muchos de los pobres de hoy no pueden asegurar una redistribuci\u00f3n de ingresos organiz\u00e1ndose dentro de la instituci\u00f3n de la empresa privada. Un programa federal de redistribuci\u00f3n de rentas se ha vuelto necesario para elevar en masa a los pobres de la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Se han propuesto varias formas de redistribuir los ingresos de las personas a trav\u00e9s del gobierno federal. No es nuestro prop\u00f3sito aqu\u00ed evaluar los m\u00e9ritos relativos de estos planes, que todav\u00eda est\u00e1n en debate y aclaraci\u00f3n. Sin embargo, cualquier mecanismo que finalmente se adopte debe incluir ciertas caracter\u00edsticas si no va a perpetuar simplemente con una nueva apariencia los males actuales del sistema de bienestar p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, se deben asegurar niveles adecuados de ingresos. (Los niveles de bienestar p\u00fablico son asombrosamente bajos; de hecho, los estados t\u00edpicamente definen un est\u00e1ndar \u201cm\u00ednimo\u201d de vida y luego otorgan solo un porcentaje de este, de modo que las familias se mantienen muy por debajo de lo que el gobierno mismo define oficialmente como el nivel de pobreza). Adem\u00e1s, los ingresos deben distribuirse sin requerir que los beneficiarios primero se despojen de sus activos, como lo hace actualmente el bienestar p\u00fablico, empobreciendo as\u00ed a las familias como condici\u00f3n para su sustento.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, el derecho al ingreso debe ser garantizado por el Estado, o la opresi\u00f3n de los pobres en bienestar no ser\u00e1 eliminada. Debido a que los beneficios son condicionales en el actual sistema de bienestar p\u00fablico, la sumisi\u00f3n al poder gubernamental arbitrario se hace regularmente el precio del sustento. A las personas se les ha coaccionado para asistir a clases de alfabetizaci\u00f3n o participar en reg\u00edmenes de rehabilitaci\u00f3n m\u00e9dica o vocacional, bajo pena de que se les terminen sus beneficios. A los hombres se les obliga a trabajar en pr\u00e1cticamente cualquier t\u00e9rmino para no perder su ayuda de bienestar. Uno puede valorar la alfabetizaci\u00f3n, la salud y el trabajo, mientras sigue oponi\u00e9ndose en\u00e9rgicamente al derecho del gobierno de obligar al cumplimiento de estos valores.<\/p>\n\n\n\n<p>Los beneficios condicionales, por lo tanto, resultan en violaciones de las libertades civiles en toda la naci\u00f3n y en una opresi\u00f3n generalizada de los pobres. Y estas violaciones no son menos reales porque el impulso que conduce a ellas sea altruista y la agencia profesional. Si los nuevos sistemas de distribuci\u00f3n de ingresos contin\u00faan permitiendo que las burocracias profesionales elijan cu\u00e1ndo otorgar y cu\u00e1ndo retener alivio financiero, los pobres una vez m\u00e1s ser\u00e1n entregados a un arreglo en el cual sus derechos se ven disminuidos en nombre de superar sus vicios. Aquellos que lideran un ataque contra el sistema de bienestar deben, por lo tanto, estar alerta a las trampas de reformas inadecuadas pero apaciguadoras, que dan la apariencia de victoria a lo que en verdad es una derrota.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nta fuerza econ\u00f3mica puede movilizarse con esta estrategia? Esta pregunta no es f\u00e1cil de responder porque se han realizado pocos estudios sobre personas que no reciben asistencia p\u00fablica aunque puedan ser elegibles. Para los prop\u00f3sitos de esta presentaci\u00f3n, algunos hechos sobre la ciudad de Nueva York pueden ser sugerentes. Dado que las pr\u00e1cticas en otros lugares generalmente se reconocen como a\u00fan m\u00e1s restrictivas, las estimaciones de beneficios no utilizados que siguen probablemente dan una estimaci\u00f3n conservadora de la fuerza potencial de la estrategia expuesta en este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Asistencia b\u00e1sica para comida y alquiler: La caracter\u00edstica m\u00e1s llamativa de la pr\u00e1ctica de bienestar p\u00fablico es que muchas personas que parecen ser elegibles para asistencia no est\u00e1n inscritas en las listas de bienestar. El promedio mensual total de residentes de la ciudad de Nueva York que recibieron asistencia en 1959 fue de 325,771, pero seg\u00fan el censo de 1960, 716,000 personas (no relacionadas o en familias) parec\u00edan subsistir con ingresos iguales o inferiores a los niveles de elegibilidad para bienestar vigentes (por ejemplo, $2,070 para una familia de cuatro). En ese mismo a\u00f1o, 539,000 personas subsistieron con ingresos inferiores al 80 por ciento de los m\u00ednimos de bienestar, y 200,000 viv\u00edan solos o en familias con ingresos reportados como menos de la mitad de los niveles de elegibilidad. Por lo tanto, parece que por cada persona en bienestar en 1959, al menos otra era elegible. Los resultados de dos encuestas de \u00e1reas seleccionadas en Manhattan respaldan la afirmaci\u00f3n de que muchas personas subsisten con ingresos por debajo de los niveles de elegibilidad para bienestar. Una de estas, realizada por Greenleigh Associates en 1964 en un \u00e1rea de renovaci\u00f3n urbana en el lado oeste superior de Nueva York, encontr\u00f3 que el 9 por ciento de los que no estaban en las listas estaban en una necesidad tan aguda que parec\u00edan calificar para asistencia de emergencia. El estudio mostr\u00f3, adem\u00e1s, que un n\u00famero sustancial de familias que no estaban en una condici\u00f3n &#8220;cr\u00edtica&#8221; probablemente habr\u00edan calificado para asistencia complementaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra encuesta, realizada en 1961 por Mobilization for Youth, tuvo hallazgos similares. El \u00e1rea de la cual se extrajo su muestra, 67 cuadras en el Lower East Side, es pobre, pero de ninguna manera la m\u00e1s pobre en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, el 13 por ciento de la muestra total que no estaba en las listas de bienestar inform\u00f3 ingresos por debajo de los programas vigentes de bienestar para comida y alquiler.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay raz\u00f3n para suponer que la discrepancia entre los elegibles para asistencia y los que la reciben se haya reducido mucho en los \u00faltimos a\u00f1os. Las listas de bienestar han aumentado, es cierto, pero tambi\u00e9n lo han hecho los niveles de elegibilidad. Dado que las circunstancias econ\u00f3micas de los grupos empobrecidos en Nueva York no han mejorado apreciablemente en los \u00faltimos a\u00f1os, cada aumento en los niveles de elegibilidad incrementa el n\u00famero de personas que potencialmente son elegibles para alg\u00fan grado de asistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso si se admite la posibilidad de que las cifras de ingresos familiares sean gravemente subestimadas por el censo, las implicaciones financieras de la estrategia propuesta siguen siendo muy grandes. En 1965, el promedio mensual de personas que recib\u00edan asistencia en efectivo en Nueva York era de 490,000, con un costo total de $440 millones; las listas ahora han aumentado a m\u00e1s de 500,000, por lo que los costos superar\u00e1n los $500 millones en 1966. Un aumento en las listas de tan solo un 20 por ciento costar\u00eda unos $100 millones adicionales a un municipio ya sobrecargado.<\/p>\n\n\n\n<p>Subvenciones especiales: Los beneficiarios de asistencia p\u00fablica en Nueva York tambi\u00e9n tienen derecho a recibir subvenciones &#8220;no recurrentes&#8221; para ropa, equipos dom\u00e9sticos y muebles, incluyendo lavadoras, refrigeradores, camas y ropa de cama, mesas y sillas. No hace falta decir que la mayor\u00eda de las familias empobrecidas tienen ropa y muebles dom\u00e9sticos gravemente inadecuados. El estudio de Greenleigh, por ejemplo, encontr\u00f3 que el 52 por ciento de las familias en asistencia p\u00fablica carec\u00edan de muebles que se acercaran a ser adecuados. Esta condici\u00f3n resulta porque casi nada se gasta en subvenciones especiales en Nueva York. En octubre de 1965, un mes t\u00edpico, el Departamento de Bienestar gast\u00f3 solo $2.50 por beneficiario para ropa pesada y $1.30 para muebles dom\u00e9sticos. Tomadas juntas, las subvenciones de este tipo ascendieron en 1965 a solo $40 por persona, o un total de $20 millones para todo el a\u00f1o. Considerando las necesidades reales de las familias, la demanda exitosa de derechos completos podr\u00eda multiplicar estos gastos diez veces o m\u00e1s, y eso implicar\u00eda la distribuci\u00f3n de muchos millones de d\u00f3lares de hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Se debe ser cauteloso al hacer generalizaciones sobre las perspectivas de esta estrategia en cualquier jurisdicci\u00f3n a menos que la estructura de las pr\u00e1cticas de bienestar haya sido examinada con cierto detalle. Sin embargo, podemos citar otros estudios realizados en otros lugares para mostrar que las pr\u00e1cticas de Nueva York no son at\u00edpicas. En Detroit, por ejemplo, Greenleigh Associates estudi\u00f3 una gran muestra de hogares en un distrito de bajos ingresos en 1965. El veinte por ciento ya estaba recibiendo asistencia, pero se consider\u00f3 que un 35 por ciento adicional la necesitaba. Aunque los autores no hicieron una determinaci\u00f3n estricta de la elegibilidad de estas familias bajo las leyes de Michigan, cre\u00edan que &#8220;un n\u00famero mayor de personas eran elegibles que las que recib\u00edan&#8221;. Muchas de estas familias no sab\u00edan que la asistencia p\u00fablica estaba disponible; otras pensaban que se les considerar\u00eda inelegibles; no pocas ten\u00edan verg\u00fcenza o miedo de pedir.<\/p>\n\n\n\n<p>Privaciones similares se han demostrado en estudios a nivel nacional. En 1963, el gobierno federal llev\u00f3 a cabo una encuesta basada en una muestra nacional de 5,500 familias cuyos beneficios bajo la Ayuda a Ni\u00f1os Dependientes hab\u00edan sido terminados. El treinta y cuatro por ciento de estos casos necesitaba oficialmente ingresos en el momento del cierre: esto era cierto para el 30 por ciento de los casos de blancos y el 44 por ciento de los casos de negros. La principal raz\u00f3n para la terminaci\u00f3n dada en los registros de los departamentos locales fue &#8220;otras razones&#8221; (es decir, otras que no sean la mejora en la condici\u00f3n financiera, lo que har\u00eda innecesaria la dependencia del bienestar). Tras un examen m\u00e1s detallado, estas &#8220;otras razones&#8221; resultaron ser &#8220;hogar inadecuado&#8221; (es decir, la presencia de hijos ileg\u00edtimos), &#8220;incumplimiento de las regulaciones del departamento&#8221; o &#8220;rechazo a tomar acci\u00f3n legal contra un padre presunto&#8221;. (Los negros fueron especialmente se\u00f1alados para acciones punitivas con el argumento de que los ni\u00f1os no estaban siendo mantenidos en &#8220;hogares adecuados&#8221;). Las cantidades de dinero de las que las personas son privadas por estas injusticias son muy grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Para generar una crisis, los pobres deben obtener beneficios que han perdido. Hasta ahora, han sido inhibidos de afirmar reclamos por dispositivos de autoprotecci\u00f3n dentro del sistema de bienestar: su capacidad para limitar informaci\u00f3n, intimidar a los solicitantes, desmoralizar a los beneficiarios y negar arbitrariamente reclamos legales.<\/p>\n\n\n\n<p>La ignorancia de los derechos de bienestar puede ser atacada a trav\u00e9s de una campa\u00f1a educativa masiva. Folletos que describan los beneficios en un lenguaje simple y claro, e insten a las personas a buscar sus derechos completos, deben distribuirse puerta a puerta en los edificios de apartamentos y proyectos de vivienda p\u00fablica, y depositarse en tiendas, escuelas, iglesias y centros c\u00edvicos. Se deben colocar anuncios en peri\u00f3dicos; hacer anuncios deportivos en la radio. Tambi\u00e9n se debe enlistar a l\u00edderes de grupos sociales, religiosos, fraternales y pol\u00edticos en los barrios bajos para reclutar a los elegibles a las listas. El hecho de que la campa\u00f1a tenga como objetivo informar a las personas sobre sus derechos legales bajo un programa gubernamental, que es una campa\u00f1a de educaci\u00f3n c\u00edvica, le otorgar\u00e1 legitimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la informaci\u00f3n sola no ser\u00e1 suficiente. Los organizadores tendr\u00e1n que convertirse en defensores para lidiar efectivamente con rechazos y terminaciones impropias. La tarea del defensor es evaluar las circunstancias de cada caso, argumentar sus m\u00e9ritos ante el servicio de bienestar, amenazar con acciones legales si no se otorga satisfacci\u00f3n. En algunos casos, ser\u00e1 necesario impugnar decisiones solicitando una &#8220;audiencia justa&#8221; ante la agencia supervisora estatal apropiada; ocasionalmente puede ser necesario recurrir a los tribunales para obtener reparaci\u00f3n. Las audiencias y acciones judiciales requerir\u00e1n abogados, muchos de los cuales, en ciudades como Nueva York, pueden ser reclutados voluntariamente, especialmente bajo la bandera de un movimiento para acabar con la pobreza mediante una estrategia de afirmaci\u00f3n de derechos legales. Sin embargo, la mayor\u00eda de los casos no requerir\u00e1n un conocimiento experto de la ley, sino solo de las regulaciones de bienestar social; las reglas pueden ser aprendidas por legos, incluyendo a los propios beneficiarios del bienestar (quienes pueden ayudar a manejar centros de &#8220;informaci\u00f3n y defensa&#8221;). Para ayudar a los trabajadores en estos centros, se deben preparar manuales que describan los derechos de bienestar social y las t\u00e1cticas a emplear al reclamarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>La defensa debe complementarse con demostraciones organizadas para crear un clima de militancia que supere las actitudes adversas e inmovilizadoras que muchos posibles beneficiarios tienen hacia el hecho de estar  recibiendo &#8220;bienestar social&#8221;. En tal clima, es probable que muchos m\u00e1s pobres se conviertan en sus propios defensores y no necesiten depender de la ayuda de organizadores.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que se desarrolle la crisis, ser\u00e1 importante utilizar los medios de comunicaci\u00f3n masiva para informar a la comunidad progresista en general sobre las ineficiencias e injusticias del bienestar social. Por ejemplo, el sistema no podr\u00e1 procesar a muchos nuevos solicitantes debido a procedimientos de investigaci\u00f3n engorrosos y a menudo inconstitucionales (que cuestan 20 centavos por cada d\u00f3lar distribuido). A medida que se acumulen los retrasos, tambi\u00e9n deber\u00eda aumentar la demanda p\u00fablica de que una declaraci\u00f3n jurada simplificada reemplace estos procedimientos, para que los pobres puedan certificar su condici\u00f3n. Si el sistema reacciona dificultando la prueba de elegibilidad, se deber\u00eda exigir que el Departamento de Salud, Educaci\u00f3n y Bienestar env\u00ede \u201cregistradores de elegibilidad\u201d para hacer cumplir las leyes federales que rigen los programas locales. Y a lo largo de la crisis, los medios de comunicaci\u00f3n masiva deben utilizarse para promover argumentos a favor de un nuevo programa federal de distribuci\u00f3n de ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>*En declaraciones p\u00fablicas, ser\u00eda importante distinguir entre la funci\u00f3n de distribuci\u00f3n de ingresos del bienestar p\u00fablico, que deber\u00eda ser reemplazada por nuevas medidas federales, y muchas otras funciones de bienestar, como los servicios de cuidado temporal y adopci\u00f3n para ni\u00f1os, que no est\u00e1n en juego en esta estrategia.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se tendr\u00edan que desarrollar nuevos recursos en organizadores y fondos para montar esta campa\u00f1a, tambi\u00e9n se podr\u00eda recurrir a una variedad de agencias convencionales en las grandes ciudades para obtener ayuda. La idea de &#8220;derechos de bienestar&#8221; ha comenzado a atraer la atenci\u00f3n en muchos c\u00edrculos progresistas. Varias organizaciones, en parte bajo los auspicios de la &#8220;guerra contra la pobreza&#8221;, est\u00e1n desarrollando servicios de informaci\u00f3n y defensa para personas de bajos ingresos [ver &#8220;Pobreza, Injusticia y el Estado de Bienestar&#8221; por Richard A. Cloward y Richard M. Elman, The Nation, ediciones del 28 de febrero y 7 de marzo]. No es probable que estas organizaciones participen directamente en la presente estrategia, por razones pol\u00edticas obvias. Pero, ya participen o no, constituyen una red creciente de recursos a los que se puede remitir a las personas para obtener ayuda en el establecimiento y mantenimiento de derechos. En \u00faltima instancia, no importa qui\u00e9n ayude a las personas a inscribirse en las listas o a obtener derechos adicionales, siempre y cuando se haga el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que este plan aborda problemas de gran inmediatez en la vida de los pobres, deber\u00eda motivar a algunos de ellos a involucrarse en actividades organizativas regulares. Los beneficiarios de bienestar, principalmente madres de ADC (Aid to Dependent Children), ya est\u00e1n formando federaciones, comit\u00e9s y consejos en ciudades de toda la naci\u00f3n; en Boston, Nueva York, Newark, Cleveland, Chicago, Detroit y Los \u00c1ngeles, por mencionar algunas. Estos grupos suelen centrarse en obtener derechos completos para los beneficiarios actuales en lugar de reclutar nuevos beneficiarios, y todav\u00eda no conforman un movimiento nacional. Pero su mera existencia atestigua una creciente disposici\u00f3n entre los residentes de los guetos para actuar contra el bienestar p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para generar un movimiento expl\u00edcitamente pol\u00edtico, los cuadros de organizadores agresivos tendr\u00edan que provenir del movimiento de derechos civiles y de las iglesias, de organizaciones militantes de bajos ingresos como las formadas por la Industrial Areas Foundation (es decir, por Saul Alinsky), y de otros grupos de la Izquierda. Estos activistas deber\u00edan ser r\u00e1pidos para ver la diferencia entre programas para corregir agravios individuales y una campa\u00f1a de acci\u00f3n social a gran escala para la reforma de pol\u00edticas nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los movimientos que dependen de involucrar a masas de pobres generalmente han fracasado en Am\u00e9rica. \u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00eda \u00e9xito la estrategia propuesta para involucrar a los pobres?<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, este plan promete beneficios econ\u00f3micos inmediatos. Este es un punto de cierta importancia porque, aunque los pobres de Am\u00e9rica no se han movilizado en gran n\u00famero por ideolog\u00edas pol\u00edticas radicales, a veces han sido movilizados por sus intereses econ\u00f3micos. Dado que los movimientos radicales en Am\u00e9rica rara vez han podido proporcionar incentivos econ\u00f3micos visibles, generalmente han fracasado en asegurar la participaci\u00f3n masiva de cualquier tipo. El &#8220;sindicalismo empresarial&#8221; conservador del trabajo organizado se explica por este hecho, ya que la membres\u00eda se ampli\u00f3 solo en la medida en que el sindicalismo rindi\u00f3 beneficios materiales. Los l\u00edderes sindicales han entendido que su fuerza deriva casi enteramente de su capacidad para proporcionar recompensas econ\u00f3micas a los miembros. Aunque los l\u00edderes han actuado cada vez m\u00e1s en esferas pol\u00edticas, su influencia se ha dirigido principalmente a cuestiones de pol\u00edtica gubernamental que afectan el bienestar de los trabajadores organizados. El mismo punto lo demuestra la experiencia de las huelgas de alquiler en las ciudades del norte. Sus organizadores a menudo estaban motivados por ideolog\u00edas radicales, pero los inquilinos se han sentido atra\u00eddos por la promesa de que las mejoras en la vivienda se realizar\u00edan r\u00e1pidamente si reten\u00edan su alquiler.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, para que esta estrategia tenga \u00e9xito, s\u00f3lo es necesario que los pobres reclamen beneficios que legalmente les corresponden. As\u00ed, el plan tiene la extraordinaria capacidad de generar influencia masiva sin participaci\u00f3n masiva, al menos seg\u00fan se entiende com\u00fanmente el t\u00e9rmino &#8220;participaci\u00f3n&#8221;. La influencia masiva en este caso proviene del consumo de beneficios y no requiere que grandes grupos de personas est\u00e9n involucrados en roles organizativos regulares.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, este tipo de influencia masiva es acumulativa porque los beneficios son continuos. Una vez establecida la elegibilidad para subvenciones b\u00e1sicas de comida y alquiler, el drenaje en los recursos locales persiste indefinidamente. Otros movimientos han fracasado precisamente porque no pudieron producir influencia continua y acumulativa. En las huelgas de alquiler del Norte, por ejemplo, la participaci\u00f3n depend\u00eda en gran medida de agravios inmediatos; tan pronto como los propietarios hac\u00edan las reparaciones m\u00e1s m\u00ednimas, la participaci\u00f3n disminu\u00eda y con ella el impacto del movimiento. Los esfuerzos por revivir la participaci\u00f3n de los inquilinos organizando manifestaciones en torno a cuestiones de vivienda m\u00e1s amplias (por ejemplo, la expansi\u00f3n de la vivienda p\u00fablica) no tuvieron \u00e9xito porque los incentivos no eran inmediatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercero, las perspectivas de influencia masiva se ven potenciadas porque este plan proporciona una base pr\u00e1ctica para la coalici\u00f3n entre blancos pobres y negros pobres. Los defensores de movimientos de bajos ingresos no han podido sugerir c\u00f3mo los blancos pobres y los negros pobres pueden unirse en un movimiento expresamente de clase baja. A pesar de los llamados de algunos l\u00edderes negros a la acci\u00f3n conjunta en programas que requieren integraci\u00f3n, los blancos pobres han resistido firmemente hacer causa com\u00fan con los negros pobres. En contraste, los beneficios del presente plan son tan grandes para los blancos como para los negros. En las grandes ciudades, al menos, no parece probable que los blancos pobres, independientemente de su prejuicio contra los negros o los beneficios del bienestar p\u00fablico, se nieguen a participar cuando los negros reclamen agresivamente beneficios que tambi\u00e9n se les niegan ilegalmente. Una consecuencia saludable de las campa\u00f1as de informaci\u00f3n p\u00fablica para informar a los negros sobre sus derechos es que muchos blancos ser\u00e1n conscientes de los suyos. Incluso si los blancos prefieren trabajar a trav\u00e9s de sus propias organizaciones y l\u00edderes, las consecuencias ser\u00e1n equivalentes a unirse con los negros. Porque si el objetivo es centrar la atenci\u00f3n en la necesidad de nuevas medidas econ\u00f3micas produciendo una crisis sobre la asistencia social, cualquiera que insista en extraer beneficios m\u00e1ximos del bienestar p\u00fablico est\u00e1 efectivamente formando parte de una coalici\u00f3n y contribuyendo a la causa de generar la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo \u00faltimo de esta estrategia es un nuevo programa para la distribuci\u00f3n directa de rentas a las personas. \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n hay para esperar que el gobierno federal promulgue tal legislaci\u00f3n en respuesta a una crisis en el sistema de bienestar?<\/p>\n\n\n\n<p>Normalmente pensamos en la legislaci\u00f3n importante como algo que solo toma forma a trav\u00e9s de los procesos electorales establecidos. Tendemos a pasar por alto la fuerza de la crisis en precipitar la reforma legislativa, en parte porque carecemos de un marco te\u00f3rico para entender el impacto de las disrupciones mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>Por crisis, nos referimos a una disrupci\u00f3n p\u00fablicamente visible en alguna esfera institucional. La crisis puede ocurrir espont\u00e1neamente (por ejemplo, disturbios) o como resultado intencionado de t\u00e1cticas de manifestaci\u00f3n y protesta, que generan disrupci\u00f3n institucional o llevan a la atenci\u00f3n p\u00fablica una erupci\u00f3n no reconocible. Los problemas p\u00fablicos son una responsabilidad pol\u00edtica, exigen acci\u00f3n por parte de los l\u00edderes pol\u00edticos para estabilizar la situaci\u00f3n. Debido a que la crisis generalmente crea o expone conflictos, amenaza con producir divisiones en un consenso pol\u00edtico, lo que los pol\u00edticos normalmente actuar\u00edan para evitar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la crisis impulsa la acci\u00f3n pol\u00edtica, no determina por s\u00ed misma la selecci\u00f3n de soluciones espec\u00edficas. Los l\u00edderes pol\u00edticos intentar\u00e1n responder con propuestas que les sean ventajosas en el proceso electoral. A menos que se formen divisiones de grupos en torno a cuestiones y demandas, el pol\u00edtico tiene gran margen de maniobra y tiende a ofrecer solo la acci\u00f3n m\u00ednima requerida para aplacar las perturbaciones sin arriesgar el apoyo electoral existente. Las disrupciones espont\u00e1neas, como los disturbios, rara vez producen l\u00edderes que articulen demandas; por lo tanto, se imponen t\u00e9rminos, y se permite a los l\u00edderes pol\u00edticos responder de maneras que simplemente restauren una apariencia de estabilidad sin ofender a otros grupos en una coalici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando una crisis es definida por sus participantes, o por otros grupos activados, como una cuesti\u00f3n de problemas claros y soluciones preferidas, se imponen t\u00e9rminos a la oferta de los pol\u00edticos para su apoyo. Si los l\u00edderes pol\u00edticos luego dise\u00f1an soluciones que reflejen estos t\u00e9rminos depende de un c\u00e1lculo doble: primero, el impacto de la crisis y los problemas que plantea en las alineaciones existentes y, segundo, las ganancias o p\u00e9rdidas en apoyo que se pueden esperar como resultado de una resoluci\u00f3n propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al impacto en las alineaciones existentes, los problemas expuestos por una crisis pueden activar nuevos grupos, alterando as\u00ed el equilibrio de apoyo y oposici\u00f3n en los problemas; o puede polarizar los sentimientos de los grupos, alterando los t\u00e9rminos que deben ofrecerse para asegurar el apoyo de determinados grupos constituyentes. Al formular resoluciones, los pol\u00edticos son m\u00e1s receptivos a los cambios de grupo y tienen m\u00e1s probabilidades de acomodarse a los t\u00e9rminos impuestos cuando las coaliciones electorales amenazadas por la crisis ya son inciertas o se est\u00e1n debilitando. En otras palabras, el pol\u00edtico responde a las demandas de los grupos, no solo calculando la magnitud de las ganancias y p\u00e9rdidas electorales, sino evaluando el impacto de la resoluci\u00f3n en la estabilidad de las coaliciones existentes o potenciales. Los l\u00edderes pol\u00edticos son especialmente receptivos a los cambios de grupo cuando los t\u00e9rminos del acuerdo pueden enmarcarse de manera que refuercen una coalici\u00f3n existente, o como base para el desarrollo de nuevas alineaciones m\u00e1s estables, sin poner en peligro el apoyo existente. Entonces, de hecho, el c\u00e1lculo de ganancia neta es m\u00e1s seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las reformas legislativas de los a\u00f1os de la depresi\u00f3n, por ejemplo, fueron impulsadas no tanto por intereses organizados ejercidos a trav\u00e9s de procesos electorales regulares como por una crisis econ\u00f3mica generalizada. Esa crisis precipit\u00f3 la disrupci\u00f3n de las coaliciones basadas regionalmente que subyac\u00edan a los antiguos partidos nacionales. Durante las reestructuraciones de 1932, se form\u00f3 una nueva coalici\u00f3n dem\u00f3crata, basada en gran medida en grupos de la clase trabajadora urbana. Una vez en el poder, el liderazgo dem\u00f3crata nacional propuso e implement\u00f3 las reformas econ\u00f3micas del New Deal. Aunque estas medidas fueron una respuesta al imperativo de la crisis econ\u00f3mica, los tipos de medidas promulgadas estaban dise\u00f1ados para asegurar y fortalecer la nueva coalici\u00f3n dem\u00f3crata.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento por los derechos civiles, para tomar un caso reciente, revela la relaci\u00f3n entre crisis y condiciones electorales en la producci\u00f3n de reformas legislativas. La crisis en el Sur tuvo lugar en el contexto de una debilitante coalici\u00f3n dem\u00f3crata Norte-Sur. Las tensiones en esa coalici\u00f3n se hicieron evidentes por primera vez en la deserci\u00f3n Dixiecrat de 1948, y continuaron durante los a\u00f1os de Eisenhower, ya que los republicanos ganaban terreno en los estados del Sur. Los l\u00edderes del partido dem\u00f3crata en el FMT intentaron mantener al disidente Sur evitando las demandas de las crecientes circunscripciones negras en las ciudades del Norte. As\u00ed, durante dos d\u00e9cadas, el Partido Dem\u00f3crata nacional hizo campa\u00f1a con plataformas de derechos civiles fuertemente redactadas, pero solo promulg\u00f3 medidas simb\u00f3licas. El movimiento por los derechos civiles forz\u00f3 la mano de los dem\u00f3cratas, se sacrific\u00f3 una asociaci\u00f3n sure\u00f1a desmoronada, y se propuso una importante legislaci\u00f3n de derechos civiles, dise\u00f1ada para asegurar el apoyo de los negros del Norte y los elementos liberales en la coalici\u00f3n dem\u00f3crata. Esa coalici\u00f3n sali\u00f3 fuerte de las elecciones de 1964, capaz de superar f\u00e1cilmente la p\u00e9rdida de estados del Sur a Goldwater. Al mismo tiempo, la legislaci\u00f3n promulgada, particularmente la Ley de Derechos Electorales, sent\u00f3 las bases para una nueva coalici\u00f3n dem\u00f3crata sure\u00f1a de blancos moderados y el hasta entonces inexplorado reservorio de votantes negros del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto electoral que hizo efectiva la crisis en el Sur tambi\u00e9n se encuentra en las grandes ciudades de la naci\u00f3n hoy en d\u00eda. Han surgido profundas tensiones entre los grupos que conforman las coaliciones pol\u00edticas de las grandes ciudades, el basti\u00f3n hist\u00f3rico del Partido Dem\u00f3crata. Como consecuencia, los pol\u00edticos urbanos ya no aseguran el voto a los candidatos dem\u00f3cratas nacionales con la regularidad de antes. Las marcadas deserciones reveladas en las elecciones de los a\u00f1os 50, que continuaron hasta el aluvi\u00f3n de Johnson en 1964, son motivo de gran preocupaci\u00f3n para el partido nacional. Precisamente debido a esta preocupaci\u00f3n, se puede esperar que una estrategia para exacerbar a\u00fan m\u00e1s las tensiones en la coalici\u00f3n urbana provoque una respuesta de los l\u00edderes nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>El debilitamiento de la coalici\u00f3n urbana es resultado de muchos cambios b\u00e1sicos en la relaci\u00f3n del liderazgo del partido local con sus constituyentes. Primero, la m\u00e1quina pol\u00edtica, el mecanismo distintivo y tradicional para forjar alianzas entre grupos competidores en la ciudad, ahora est\u00e1 pr\u00e1cticamente extinta en la mayor\u00eda de las ciudades. Sucesivas olas de reforma municipal han privado a los l\u00edderes pol\u00edticos del control sobre los recursos p\u00fablicos \u2013 empleos, contratos, servicios y favores \u2013 que los pol\u00edticos de la m\u00e1quina anteriormente distribu\u00edan a los votantes a cambio de apoyo electoral. Los conflictos entre elementos en la coalici\u00f3n dem\u00f3crata urbana, que una vez se mantuvieron unidos pol\u00edticamente porque cada uno aseguraba una parte de estos beneficios, ya no pueden ser contenidos tan f\u00e1cilmente. Y a medida que han disminuido los medios para aplacar a los grupos competidores, las tensiones a lo largo de l\u00edneas \u00e9tnicas y de clase se han multiplicado. Estas tensiones se est\u00e1n intensificando por las incursiones de una poblaci\u00f3n del gueto en expansi\u00f3n en trabajos, escuelas y \u00e1reas residenciales. Los alcaldes de las grandes ciudades est\u00e1n as\u00ed atrapados entre grupos \u00e9tnicos de clase trabajadora antagonistas, la clase media restante y los pobres minoritarios que crecen r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, hay discontinuidades en la relaci\u00f3n entre el aparato del partido urbano y sus constituyentes del gueto que hasta ahora han permanecido sin exponer, pero que una crisis de bienestar forzar\u00eda a la vista. El voto del gueto ha estado creciendo r\u00e1pidamente y hasta ahora ha devuelto mayor\u00edas dem\u00f3cratas abrumadoras. Sin embargo, este bloque de votaci\u00f3n no est\u00e1 completamente integrado en el aparato del partido, ni a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n de sus l\u00edderes ni del alojamiento de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el aparato pol\u00edtico urbano incluye miembros de nuevos grupos minoritarios, estos grupos de ninguna manera est\u00e1n representados seg\u00fan sus proporciones crecientes en la poblaci\u00f3n. M\u00e1s importante a\u00fan, la representaci\u00f3n electa sola no es un mecanismo adecuado para la expresi\u00f3n de intereses grupales. La influencia en la pol\u00edtica urbana se gana no solo en las urnas, sino a trav\u00e9s de la actividad sostenida de intereses organizados, como sindicatos, asociaciones de propietarios y grupos empresariales. Estos grupos vigilan las complejas operaciones de las agencias municipales, reconocen problemas y regularmente afirman su punto de vista a trav\u00e9s de reuniones con funcionarios p\u00fablicos, apariciones en audiencias p\u00fablicas y similares, y explotando una variedad de canales de influencia en el gobierno. Las circunscripciones minoritarias, al menos la gran proporci\u00f3n de ellas que son pobres, no son participantes regulares en las diversas esferas institucionales donde los grupos de inter\u00e9s organizados t\u00edpicamente se desarrollan. Por lo tanto, los intereses de la masa de los pobres minoritarios no est\u00e1n protegidos por asociaciones que hagan responsables a sus propios l\u00edderes pol\u00edticos u otros mediante el llamado constante a rendir cuentas. Las organizaciones partidarias urbanas se han convertido, en consecuencia, m\u00e1s en una v\u00eda para el avance personal de los l\u00edderes pol\u00edticos minoritarios que en un canal para la expresi\u00f3n de intereses de grupos minoritarios. Y los alcaldes de las grandes ciudades, luchando por preservar un consenso urbano inestable, han sido as\u00ed autorizados para eludir los intereses generadores de conflicto del gueto. Una crisis en el bienestar p\u00fablico expondr\u00eda las tensiones latentes en esta relaci\u00f3n atenuada entre el voto del gueto y el liderazgo del partido urbano, ya que impulsar\u00eda las demandas del gueto y las respaldar\u00eda con la amenaza de deserciones por parte de votantes que hasta ahora han permanecido tanto leales como apacibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tal crisis, los l\u00edderes pol\u00edticos urbanos pueden quedar paralizados por un aparato del partido que los ata a grupos constituyentes m\u00e1s antiguos, incluso mientras las filas de estos grupos est\u00e1n disminuyendo. Sin embargo, el liderazgo dem\u00f3crata nacional est\u00e1 alerta a la importancia del voto negro urbano, especialmente en concursos nacionales donde la lealtad de otros grupos urbanos est\u00e1 debilit\u00e1ndose. De hecho, muchas de las reformas legislativas de la Gran Sociedad pueden entenderse como esfuerzos, aunque d\u00e9biles, para reforzar la lealtad de las crecientes circunscripciones del gueto a la Administraci\u00f3n Democr\u00e1tica Nacional. En los a\u00f1os treinta, los dem\u00f3cratas comenzaron a proponer medidas para eludir a los estados con el fin de alcanzar a los elementos de las grandes ciudades en la coalici\u00f3n del New Deal; ahora se est\u00e1 volviendo conveniente proponer medidas para eludir a los debilitados alcaldes de las grandes ciudades con el fin de alcanzar a los nuevos pobres minoritarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Las recientes reformas federales han sido impulsadas en parte por la generalizada inquietud en el gueto y ejemplos de demandas negras m\u00e1s agresivas. Pero a pesar de estos indicios de que el voto del gueto puede volverse menos confiable en el futuro, hasta ahora no ha habido una seria amenaza de deserci\u00f3n masiva. El partido nacional, por lo tanto, no ha ejercido mucha presi\u00f3n sobre sus ramas urbanas para acomodar a los pobres minoritarios. Las reformas resultantes han sido, por consiguiente, bastante modestas (por ejemplo, la guerra contra la pobreza, con su \u00e9nfasis en la &#8220;participaci\u00f3n de los pobres&#8221;, es un esfuerzo para hacer que el aparato del partido urbano sea algo m\u00e1s complaciente).<\/p>\n\n\n\n<p>Una crisis de bienestar producir\u00eda, por supuesto, una dram\u00e1tica crisis pol\u00edtica local, perturbando y exponiendo fisuras entre grupos urbanos. Los republicanos conservadores siempre est\u00e1n listos para denunciar los males del bienestar p\u00fablico, y probablemente ser\u00edan los primeros en levantar alarma. Pero los conflictos m\u00e1s profundos y pol\u00edticamente m\u00e1s significativos tendr\u00edan lugar dentro de la coalici\u00f3n dem\u00f3crata. Los blancos, tanto los grupos \u00e9tnicos de clase trabajadora como muchos de la clase media, se enojar\u00edan contra los pobres del gueto, mientras que los grupos progresistas, que hasta hace poco se han consolado con la noci\u00f3n de que los pobres son pocos y, en cualquier caso, est\u00e1n recibiendo la asistencia ben\u00e9fica del bienestar p\u00fablico, probablemente apoyar\u00edan el movimiento. El conflicto grupal, que significar\u00eda una crisis pol\u00edtica para el aparato del partido local, se agudizar\u00eda a medida que aumentaran las listas de bienestar y las tensiones en los presupuestos locales se volvieran m\u00e1s severas. En la ciudad de Nueva York, donde el alcalde ahora enfrenta graves escaseces de ingresos, los gastos de bienestar ya son solo superados por los de la educaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n debe se\u00f1alarse que los costos de bienestar son generalmente compartidos por los gobiernos locales, estatales y federales, por lo que la crisis en las ciudades intensificar\u00eda la lucha por los ingresos que es cr\u00f3nica en las relaciones entre ciudades y estados. Si el pasado es alg\u00fan predictor del futuro, las ciudades no lograr\u00e1n alivio de esta crisis al persuadir a los estados para que aumenten su proporci\u00f3n de los costos del bienestar urbano, ya que las legislaturas estatales han sido notoriamente insensibles a las necesidades de ingresos de la ciudad (especialmente donde el bienestar p\u00fablico y los grupos minoritarios est\u00e1n involucrados).<\/p>\n\n\n\n<p>Si esta estrategia para la crisis intensificar\u00eda las divisiones de grupo, una soluci\u00f3n federal de ingresos no las exacerbar\u00eda a\u00fan m\u00e1s. Las demandas presentadas durante las recientes campa\u00f1as de derechos civiles en las ciudades del Norte despertaron la oposici\u00f3n de enormes mayor\u00edas. De hecho, se evoc\u00f3 una resistencia tan feroz (por ejemplo, boicots escolares, seguidos de contra-boicots) que las concesiones de los l\u00edderes pol\u00edticos habr\u00edan provocado mayores turbulencias pol\u00edticas que las protestas mismas, ya que est\u00e1n en juego profundos intereses de clase y \u00e9tnicos en las instituciones de empleo, educaci\u00f3n y residencia de nuestra sociedad. Por el contrario, las medidas legislativas para proporcionar ingresos directos a los pobres permitir\u00edan a los l\u00edderes dem\u00f3cratas nacionales cultivar las circunscripciones del gueto sin antagonizar excesivamente a otros grupos urbanos, como es el caso cuando las l\u00edneas de batalla se trazan sobre escuelas, viviendas o empleos. Adem\u00e1s, un programa federal de ingresos no solo rescatar\u00eda a los gobiernos locales de la crisis inmediata, sino que los aliviar\u00eda permanentemente de las cargas financieras y pol\u00edticamente onerosas del bienestar p\u00fablico, una funci\u00f3n que no genera apoyo de nadie y hostilidad de muchos, no menos de los propios beneficiarios del bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sugerimos, en resumen, que si las reformas institucionales generalizadas no son a\u00fan posibles, requiriendo como lo hacen un poder pol\u00edtico negro expandido y el desarrollo de nuevas alianzas pol\u00edticas, las t\u00e1cticas de crisis pueden, sin embargo, emplearse para asegurar reformas particulares a corto plazo explotando debilidades en las alineaciones pol\u00edticas actuales. Debido a que la coalici\u00f3n urbana se encuentra debilitada por el conflicto de grupo hoy en d\u00eda, la disrupci\u00f3n y las amenazas de desafecto contar\u00e1n poderosamente, siempre que los l\u00edderes nacionales puedan responder con soluciones que retengan el apoyo de las circunscripciones del gueto evitando nuevos antagonismos de grupo y reforzando el aparato del partido urbano. Estas son, entonces, las condiciones para una estrategia de crisis efectiva en las ciudades para asegurar el fin de la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna estrategia, por confiada que sean sus defensores, es infalible. Pero si contingencias imprevistas frustran este plan para lograr nueva legislaci\u00f3n federal en el campo de la pobreza, tambi\u00e9n debe se\u00f1alarse que habr\u00eda ganancias incluso en la derrota. Por un lado, la situaci\u00f3n de muchas personas pobres se aliviar\u00eda algo en el curso de un asalto al bienestar p\u00fablico. Los beneficiarios actuales llegar\u00edan a conocer sus derechos y c\u00f3mo defenderlos, adquiriendo as\u00ed dignidad donde ahora no existe; y millones de d\u00f3lares en beneficios de bienestar retenidos estar\u00edan disponibles para posibles beneficiarios ahora, no varias generaciones a partir de ahora. Tal ataque tambi\u00e9n deber\u00eda ser bienvenido para aquellos actualmente preocupados por programas dise\u00f1ados para equipar a los j\u00f3venes para salir de la pobreza (por ejemplo, Head Start), ya que seguramente los ni\u00f1os aprenden m\u00e1s f\u00e1cilmente cuando la opresiva carga de la inseguridad financiera se levanta de los hombros de sus padres. Y aquellos que buscan nuevas formas de involucrar pol\u00edticamente al negro deben recordar que los recursos p\u00fablicos siempre han sido el combustible para la organizaci\u00f3n pol\u00edtica urbana de bajos ingresos. Si los organizadores pueden entregar millones de d\u00f3lares en beneficios en efectivo a las masas del gueto, parece razonable esperar que las masas entreguen sus lealtades a sus benefactores. Al menos, siempre lo han hecho en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta estrategia propone que la movilizaci\u00f3n de los pobres para pedir mayores demandas econ\u00f3micas del sistema de bienestar social podr\u00eda provocar una crisis en el sistema, llevando a reformas significativas que deriven en el establecimiento de una renta b\u00e1sica universal garantizada por el Estado. 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